¡Adiós 2010! ¿Fin de una era?

Se va 2010 y alguien ayer me decía que es el fin de una era. Y no me pregunten por qué, pero lo entendí. Y no por una cosa puntual. Ni global ni personal, ni general ni particular.

Pero sí me da la sensación de que se cierra un ciclo histórico y se abre otro. Tal vez sea sólo a nivel global, geopolítico y en el mercado de los lácteos, ponele. O tal vez sea exclusivamente personal. Y sea bien chiquito, como que deje de usar una bici con cambios y me pase a una fixie…

Pinta, igual, que afecta a otros, con lo cual no parece que vaya a ser algo estrictamente personal; porque me lo dijo otro, en frente de varios, y todos asentimos.

¿Hay o no cambio de era, entonces? Y si hay, ¿de verdad se da cuando se pasa de un año a otro? ¿O es el cierre de un ciclo de transformaciones que viene pasando hace rato? ¿O el inicio?

Bueh, en cualquier caso: ¡Feliz 2011!

Placebo effect works even if patients know they’re getting a sham drug | Science | guardian.co.uk

Patients can benefit from being treated with sham drugs even if they are told they contain no active ingredient, scientists have found. The finding suggests that the placebo effect could work without the need for any deception on the part of the doctor, as had been previously thought.

¿Cómo podría Santa Claus entregar todos los regalos en Nochebuena? – BBC Mundo

Partamos de la base de que Santa Claus existe. Así, sin mucho pensarlo, para meternos en este juego mental.

Simpático y jocoso, este personaje tiene una de las tareas más difíciles de la historia: repartir regalos entre los niños del mundo en una sola noche.

Si tenemos en cuenta que, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), hay alrededor de 2.000 millones de menores de 18 años en el planeta, y que casi todos se portaron bien, ¿cómo puede este hombre ya entrado en años y algo gordito realizar tal hazaña?

Roger Highfield, autor de La física de Navidad, calculó que, en la noche del 24 de diciembre, Santa tiene que hacer casi 850 millones de paradas y para ello, si viaja en sentido opuesto al de la rotación de la Tierra, contaría con otras 24 horas para cumplir con su misión.

Pero, aún así, el tiempo sigue siendo extremadamente corto para semejante empresa.

La clave está en la velocidad con la que Santa tiene que viajar.

Sigan leyendo, por favor, en el link a BBC Mundo, porque esta nota es espectacularmente divertida.

Woman dials 999 to report snowman theft in Kent – BBC News

A woman who dialled 999 to report the theft of a snowman from outside her home has been branded “completely irresponsible” by Kent Police.

The force said the woman, from Chatham, thought the incident required their involvement because she used pound coins for eyes and teaspoons for arms.

During the call the woman said: “It ain’t a nice road but you don’t expect someone to nick your snowman.”

Escalada: la lengua de las rutas

El primer miércoles de cada mes es día de reunión anual de mi club de escalada. Antes de juntarnos en el pub para programar viajes, contar anécdotas y, de paso, tomar un par de cervezas y comer unas fantásticas hamburguesas, algunos vamos un rato a escalar.

Hacía un tiempo que no iba a ese muro, en Brixton, así que estaba desacostumbrado a sus vías. Los 5+ me costaban, no pude hacer un par de 6a, pero sí un 6b (con algunas caídas).

Lo llamativo es que había estado escalando 6a, de primero, consistentemente en otro muro. Es cierto, me molestaba el brazo derecho. Creo que lo lastimé un poco levantando unos bidones de agua. Es ridículo, ¿no? Uno se la pasa escalando, y se arruina el brazo levantando un poco de agua.

Más allá de la molestia muscular, pensé que había algo más. Puede que sea un poco demasiado filosófico. Pero creo que cuando uno se enfrenta a una serie de problemas por primera vez, vías diseñadas por una persona distinta a las que uno suele escalar, toca aprender el idioma, la lengua de esa persona.

Algunos de los que diseñan vías prefieren movimientos fluidos, cortos, en los que el cuerpo va balanceándose de izquierda a derecha. Otros buscan máxima extensión, pasos dinámicos.

En algunas vías, uno se encuentra cambiando pies y juntando manos en casi todas las tomas (estas suelen ser de las que menos me gustan). Es como subir una escalera pisando cada peldaño con los dos pies.

Se siente raro. Poco fluido. Entrecortado.

En cambio en otras vías la mano derecha va claramente a una toma, la izquierda a la siguiente, los pies evolucionan naturalmente de un paso al otro, sin trabas. Uno olvida que es torpe. Tiene su placer la cosa ahí.

Pero uno y otro tipo de rutas, y los otros cientos que hay, todos son válidos, todos son buena práctica. Cuantos más estilos se pueden afrontar, mejor. Uno se va volviendo más versátil.

El problema es que al encotrarse con un nuevo estilo, la cosa cuesta. Y la pregunta que surge es: ¿de repente estoy ecalando peor? ¿En sólo una semana perdí tanto?

Un poco sí, posiblemente sí. Pero otro poco es que uno se desacostumbra al acento, a la cadencia de las rutas esas. A su forma de narrar el camino hacia arriba.

Es otra situación en la que la escalada pide un poco de paciencia, de apertura y atención. De sensibilidad para entender.

Con un par de caricias con suerte la vía empieza a hablar más claro, a volverse comprensible. Escalable y cómoda.

Vuelve la fluidez.