Mis mochilas y bolsos para ir a la montaña y escalar – comentarios y opiniones

Todas mis mochilas y bolsos para la montaña y para escalar.

Todas mis mochilas y bolsos para la montaña y para escalar.

Estas son, digamos, todas mis mochilas/ bolsos para ir a la montaña, escalar y viajar. Cada uno tiene su historia, sus usos, sus pros y sus contras. Aquí, un repaso uno por uno.

Mochila Chaltén de 70 litros

Mochila Chaltén

Mochila Chaltén

Mi primera mochila de montaña. ¡Tanto cariño! Tendrá algo menos de 20 años. Hecha en cordura extremadamente fuerte. Algo pesada también. Con dos varillas de aluminio para darle rigidez en la espalda. Y creo que una extensión de 10 litros.

La empresa que la hizo, Chaltén, había empezado hacía poco cuando la compré, trabajaban desde un departamentito, donde se basaban en modelos europeos para, ahí mismo, con máquinas de coser, y con materiales excelentes, armaban las mochilas.

Con ella viaje por dos meses por Patagonia, recorrí casi todo Chile y otras partes de Argentina (más de mochilero que de montañista, pero no faltaron incursiones de montaña). Eran épocas en que bajaba corriendo pendientes de pedregullo, y cuando patinaba, la que me frenaba era la mochila.

Es fuerte como un caballo, pero también es incómoda, al menos ahora, y relativamente pesada. Si alguna vez fue impermeable, por lo que me acuerdo, duró poco.

Hoy la mantengo para mover cosas de acá para allá, sobre todo en mudanzas. Y alguna vez viajó en un vuelo.

Sigue siendo enorme y le entra de todo.

Mochila Pod Alpine 40

Mochila Pod

Mochila Pod

La Pod debe tener un par de años conmigo. La compré específicamente con ascensiones alpinas en mente, porque con eso ya me da toda la versatilidad que quiero.

Realmente es muy cómoda de llevar; el volumen de carga es óptimo, como para no pasarse de cosas; y es muy modular: se le puede quitar la cintura, la parte superior y la barra de aluminio y placa plástica que le da rigidez. Lo único que le quité hasta ahora fue el cinturón y la parte superior, para ir súper liviano.

Es tan cómoda que la llevé 10 días en el Camino de Santiago y no me puedo quejar. A veces algunas cintas se desajustan solas y hay que volver a ajustarlas, pero no mucho más.

Es bastante impermeable. Lo que no me convence tanto es el sistema de cierre: plegando la parte superior y luego abrochando. Aunque garantiza mejor impermeabilidad cuando no se lleva la parte de arriba, es más incómoda de manipular que el tradicional cordón con tope plástico.

El interior está cubierto de blanco, lo cual se supone que mejora la visibilidad de lo que uno lleva. Puede que sirva.

La tela enrejada que hay a los costados podría ser un poco más holgada, realmente no se puede poner mucho adentro.

Ah, el color me gusta.

Mochila Berghaus Arete 45

Mochila Berghaus Arete

Mochila Berghaus Arete

La Berghaus Arete 45 es la antecesora de la Pod como mochila de escalada y alpinismo. La compré en su momento porque estaba barata. Hay versiones nuevas de la Arete, bastante mejoradas.

Pero esta no tiene espalda rígida, es incómoda de cargar y no especialmente liviana para tan pocas prestaciones. Si me esfuerzo, todavía me viene el recuerdo del dolor en los hombros, cargando equipo para escalar y bivac en los Alpes.

Es una mochila fuerte, eso sí. Y le entran más cosas que a la Pod (algo que aprendí, a la fuerza, que no es necesariamente bueno).

La sigo usando, pero más que nada para vuelos y viajes donde sé que no tendré que cargarla durante muchas horas, ni subiendo y bajando vías de escalada.

Lowe Alpine Wilderness 65

Lowe Alpine Wilderness

Lowe Alpine Wilderness

Una bestia de carga, esta Lowe Alpine. Por eso no la uso tanto. Es súper cómoda, pero los elementos que la hacen tan propia para llevar (estructura, barras internas, etc.) y sus dimensiones la hacen algo pesada.

Está súper bien construida, bien diseñada, es sólida, y tiene de todo. Sería ideal si hiciera expediciones largas, que no suelo hacer. Para alpinas de 1 a 3 días, la Pod es suficiente.

Pero la Lowe Alpine viaja conmigo, junto a la Pod, a campamentos base, cargando todo lo que necesito entres las dos mochilas.

Duffel Mountain Equipment

Duffel Mountain Equipment

Duffel Mountain Equipment

Como todo bolso duffel, este de Mountain Equipment es grande, sólido, y cómodo una vez que uno llega a destino.

Pero es pesado y súper incómodo de cargar. Por eso, a menos que todo le recorrido hasta el campamento base sea en coche, suelo optar por la Lowe Alpine.

Alpkit Gourdon 20

Alpkit Gourdon 20

Alpkit Gourdon 20

Una de las mejores mochilas que tuve en mi vida. La diseña y vende Alpkit, una casa británica que comercializa sus productos por internet. No tienen infinidad de cosas, pero las que tienen son buenas.

La compré hace varios años. En ese entonces la pagué 20 libras, una por litro, digamos.

No pesa nada, es impermeable, los bolsillos laterles son súper cómodos, el cierre por plegado aquí sí funciona bien, a diferencia de en la Pod. Y tiene unos elásticos en el frente, para meter más cosas (ropa mojada, casco de bici). Hasta tiene dónde poner la bolsa de agua para ir bebiendo.

La uso para todo: para ir de acá para allá y viajar en la bici por la ciudad, para pasear de turista, como mochila pequeña de montaña. Es ideal para escaladas donde sólo hace falta llevar un poco de agua, algo de comer y tal vez zapatillas de andar.

Desafortunadamente, la gente de Alpkit parece haberse quedado sin stock y no parece estar reponiéndola. Ojalá que lo hagan.

Ah… Y la mochilita roja que está a la izquierda en la foto general es hermana de esta. Es una Alpkit Gourdon 30. Algo más grande, con esa especie de ventana trasparente en el medio (para poder ver lo que hay adentro). Esa ventana, al final, creo que la hace poco práctica, porque en muchas ocaciones uno no prefiere que vean lo que hay dentro. Además, no tiene bolsillos laterales ni elásticos exteriores. Por eso, al poco de comprarla, encargué la Gourdon 20 y casi no la volví a suar.

Fuimos a escalar cascadas congeladas y nos encontramos con esto…

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En la guía se ve cómo está esta  cascada en el Tirol austríaco cuando el frío es el suficiente en un enero cualquiera. No en éste. Como se ve, ni agua hay en la pared, que debería haber estado cubierta de placas y columnas de hielo. ¡Y mientras tanto, en Norteamérica, se congelaron las cataratas del Niagara!

Pero ya estábamos ahí, en Achenkirch, con estadía de 5 días comprometida, y no íbamos a dejar de aprovecharla.

Así que hicimos la breve ascensión a los algo más de 2000m de Seebergspitze, por la ruta que va por la carena de la montaña. Achenkirch está a unos 900m. El paseíto nos llevó 9 horas y media.
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Lo más duro fue el final de la carena, con nieve blanda y profunda. Y lo peor el descenso, porque en todos lados la nieve no parecía ceder menos de 30 cm cada vez que la pisábamos. Agotados, decidimos que para descansar al día siguiente iríamos a…

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… Sí, esquiar. Por supuesto, una actividad relativamente relajada para los esquiadores expertos. Pero esta era la segunda vez en mi vida sobre esquíes (sin contar una a los 18 años) y los novatos sí que nos cansamos. Aunque mucho menos que el año pasado, debo reconocer. Así que vi algo de progreso, aunque no pasé todo el tiempo de pie sobre los esquíes, admito.

Gracias al “descanso” de ese día, ya estábamos con más fuerza (!?) cómo para otra ascensión.
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Así que nos calzamos las raquetas de nieve, que casi ninguno habíamos usado, e hicimos la ida y vuelta al Hochplatte, a unos 1600m, en unas 6 horas.

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Esta vez, con las raquetas, la nieve profunda fue superada con más facilidad, aunque no sin esfuerzo.

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Las vistas bien lo valieron.

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Y el descanso fue merecido.

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Al igual que la abundante comida tirolesa que nos proveyó de energía todos los días. ¡Probablemente más que la necesaria!

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PD: El Tirol es, efectivamente, una postal.

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