Alpes 2013: La Fissure d’Ailefroide

El martes 25 de junio era día de descanso, así que para “relajarnos” con Eric decidimos escalar La Fissure d’Ailefroide, una vía clásica, de escalada tradicional, que se encuentra en la parte sur del camping municipal donde parábamos.

La Fissure d'Ailefroide vista desde el camping

La Fissure d’Ailefroide vista desde el camping

Verla todos los días desde la carpa era demasiado tentador, esa fina línea que sube por ese inmenso bloque de granito redondeado. Había que hacerla. Además me atraía saber que la había abierto Lionel Terray, célebre alpinista de la primera parte del SXX, cuya autobiografía (“Conquistadores de lo Inútil”) saboreé con placer.

La ruta tiene unos 250m de largo, sigue una fisura que tiene varios metros en su parte más ancha y pocos centímetros en su más angosta. Ofrece escalada en fisura, en placa, se puede empotrar, hacer bavaresa, movimeintos de balance, algunos tipo de boulder, es muy completa.

Se hace entre 6 y 8 largos. Nosotros creo que la hicimos en 6 o 7. Los largos van de 4a a 5c de dificultad (la salida es 3a, una caminata, prácticamente).

El plan era que nos turnáramos con Eric, de modo que el largo 5c le tocara a él, que es más fuerte que yo.

Así empezamos. El primer largo fue mío, bastante sencillo. Luego vino el segundo, que supuestamente era más fácil. Eric lo hizo de primero, así que a mí me tocaba llevar la mochila.

El problema es que la vía se mete dentro de una parte ancha de la fisura, que se vuelve una chimenea de la que luego hay que salir hacia la cara de la pared.

Eso se convirtió en un grave problema, porque yo más la mochila no pasábamos. Después de pelear un buen rato, me saqué la mochila, la até a una de las dos cuerdas a la que estábamos encordados, hice el paso para montarme a la cara de la pared, recuperé la mochila y me la volví a poner.

Así contado, parece todo muy mecánico, ¡pero cómo sudé!

Vista desde el final de la Fissure d'Ailefroide

Vista desde el final de la Fissure d’Ailefroide

El resto de los largos pasaron sin mayores incidencias. A medida que avanzábamos, se pulían los tiempos para el cambio de primero en los relevos (con chapas, excepto cuando a Eric o a mí nos parecía que tocaba montar uno improvisado y lo haciamos con fisureros, friends, cintas o lo que tuviéramos a mano), que logramos optimizar bastante bien.

Todo fue bien, a Eric le tocó el largo 5c, pero armó uno de los relevos improvisados cuando creía que la dificultad había concluido.

Me costó algo de decisión pasar las dificultades que él había superado y econtrármelo en lo que parecía la fácil salida 3a. Me pasó el equipo, y arranqué. Fueron tres o cuatro metros a puro sudor. Resulta que esa era la distancia para llegar al relevo, y ¡cómo me costó! Testimonio son las marcas en mi mano izquierda, empotrada salvajemente para poder asegurar un movimiento complicado y expuesto para alcanzar una chapa a la derecha.

Después de la chapa, la cosa no se facilitó. Siguieron uno o dos pasos difíciles hasta que llegué al mentado relevo.

Como había avanzado apenas unos pocos metros decidimos que siguiera hasta el final. Fui en línea recta, y no hacia la izquierda como indicaba el topo, así que creo que es probable que lo que hicimos fuera una salida 6a, pero no lo sé, pudo haber sido 5c.

El hecho es que la terminamos. No sin que yo, injustamente, le dijera al pobre Eric que no había terminado su largo. En el fondo se lo agradezco, porque me obligó a forzar mis límites un poco.

Al final del último largo, en el tramo fácil, metí uno de los tricams que había llevado. Yo los considero una gran pieza de equipo de protección. Eric prefería no llevarlos. La verdad es que no los necesitamos, pero yo les tengo especial aprecio, porque los veo muy versátiles. Tampoco había necesidad de usarlo en ese tramo, podría haber puesto otra cosa, pero era mi forma de decirle a Eric “viste, al final los usamos”. Tampoco va uno a dejar de hacer guiños y bromas, ¿no?

La vista desde la vía es genial, sobre todo desde el punto final, con panorámica del valle,  el camping y las montañas que lo rodean.

Pero era tarde, así que no nos podíamos quedar allí mucho tiempo. Parece que la pared se puede bajar en rappel, pero nosotros no lo teníamos tan claro y sabíamos que había un sendero para descender, que aparece un poco más arriba y a la izquierda del final de la vía, y corre hacia la izquierda (mirando a la pared).

Eric cruza encordado la garganta del sendero que baja de La Fissure d'Ailefroide

Eric cruza encordado la garganta del sendero que baja de La Fissure d’Ailefroide

Lo encontramos. Creo que puede haber sido la parte más difícil de la vía, porque tocaba salvar una garganta amplia y atemorizante, por una angosta repisa. Tan angosta, que había una chapa para asegurarse y hacerla encordado. Eso hicimos, aunque una vez encarada uno se da cuenta de que no era tan complicada como parecía.

Luego de un buen rato de descenso, cruzamos el río de vuelta al camping y nos preparamos para otro día de descanso a la mañana siguiente: aproximación al refugio del glaciar Blanc.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s