Escalada y fútbol, ¿no, no, no?

Ayer estaba escalando en un gimnasio de boulder al que suelo ir y donde no es extraño que me encuentre con amigos y conocidos. De hecho, me encontré con varios.

Ayer también era el partido de ida de la semifinal de la Liga de Campeones en que Bayern Munich terminó aplastando al Barcelona.

La verdad es que lo quería ver, así que cuando faltaban 15 minutos para que empezara, y después de darle duro al entrenamiento por algo menos de dos horas, me fui para casa.

Cuando me iba, pasé a saludar a los amigos que me había encontrado. Se repitió un ritual habitual, en el que quien se queda le pregunta al que se va “¿cómo? ¿ya te vas?” y el que parte responde “sí, estoy liquidado, hace x horas que estoy acá” o “hoy se me agotaron las fuerzas”, todas respuestas que son recibidas con asentimientos comprensivos, cómplices.

Pero esta vez también dije que quería llegar a ver el partido. Primero, cara de incredulidad, luego pregunta sobre quién jugaba, finalmente, ante la respuesta, hombros encogidos y total desinterés.

Y ahí me di cuenta: al menos en Reino Unido, al menos entre la gente que escala que yo conozco, parece haber un absoluto desinterés por el fútbol (no un interés tranqui, sin fanatismo, como el mío; directamente cero interés). ¿Será casualidad, o habrá algún tipo de relación causal? ¿Será igual en otros países?

Progresión: primeros HVS en escalada clásica, en el Peak District

Via en Stanage

Via en Stanage

El fin de semana pasado hice de primero, entre otras, dos vías HVS de escalada clásica (más sobre escalada clásica en este viejo post), en el Peak District, cerca de la ciudad inglesa de Sheffield.

Nunca lo había hecho en ese grado, sí de segundo. Me dio mucha alegría, porque le tenía mucho respeto. Para quienes escalan grados muchísimo más altos con soltura esto parecerá pueril, pero los que están más cerca de mi estándar entenderán. En todo caso, en cualquier progresión de dificultad, las sensaciones y los estadíos por los que se pasa deben ser similares.

Yo creo que finalmente logré hacerlo por la combinación de varios factores: estar relativamente bien físicamente (aunque, sin embargo, no en mi mejor momento); haber ido con la idea de escalar de primero sólo VS (el grado anterior) y con una vaga intención de intentar hacer HVS, habiendo escalado VS en forma bastante consistente en las anteriores salidas de ecalada clásica; una cierta serenidad y motivación a la hora de enfrentar las dificultades de las vías; y el sentirme confiado con quien me daba seguro.

Videito del primero de los dos días

Overhanging Wall

La primera de las dos HVS de este fin de semana -y de mi vida- la hice el sábado, después de hacer otro par de vías con Alex S como compañero de cordada. Fue Overhanging Wall (HVS 5a; algunos le dan 5b), en una zona que se llama Stanage Plantation. Es una vía muy interesante, con un paso particularmente difícil al llegar al final de una placa que se une a un techo con una fisura horizontal.Al llegar allí, se debe travesear hacia la derecha para evitar el techo, pero para iniciar la travesía hay un delicado movimiento con pocos pies para alcanzar tomas buenas en la fisura, que están un par de metros hacia la derecha.

Me equivoqué en la secuencia, me fui muy hacia la izquierda, y tuve que recular, poner más protección para darme confianza, pensar (algo que se ve que no había hecho bien antes) y meterle decisión. Al final, como suele suceder, una vez completado el paso pareció más sencillo de lo que se esperaba. La travesía hacia la derecha luego es es fácil. Y hay una nueva -pequeña- dificultad al salir del techo y encarar una pared vertical con buenas tomas. La pared en sí es fácil hasta terminar la vía. Así fue Overhanging Wall, mi primer HVS. Había superado un límite mental.

Tody’s Wall

El segundo, y probablemente el mejor de los dos, lo hice el domingo, con Stephen como compañero de cuerda. Fue Tody’s Wall (HVS 5a), en Froggatt Edge. La verdad es que me resultó más difícil que Overhanging Wall, y tuve que descansar en dos ocasiones. La vía es preciosa y variada.Arranca con un par de metros de pared vertical hasta que se llega a un bloque, sobre el que hay que montarse (esto fue lo que más me costó, y el primer lugar donde descansé sobre la protección).

Una vez sobre el bloque se termina con la cara a la altura de una fisura no muy buena, que remata un techo, y que se puede proteger con un par de friends. También descansé ahí, porque el paso es bastante gimnástico, pero súper seguro, porque la protección está a la altura de la cintura en el momento crucial, cuando se pone la pierna derecha sobre una saliente a la altura de la cabeza, se toma un pequeño bloquecito no muy positivo en el lado de arriba del techo con la mano derecha, y se usa la izquierda sobre la base de la fisura para subir el cuerpo a la placa que sigue al techo.

La placa, de unos 4 metros, se hace sin protección extra (no hay donde poner). Pero es muy fácil. La vía termina con una fisura preciosa y fácil de proteger, de unos 3 metros (no fue la única fisura del fin de semana, lo que llevó a consabidos resultados). Excelente vía, completísima, y una gran experiencia para rematar mi primer contacto con las HVS.

Menos es más

Aunque en las dos vías descansé en los seguros me siento realizado, porque vencí miedos y dificultades y logré completarlas. Un gran fin de semana. Un fin de semana de progreso, en el que además de esas dos vías escalé, de primero o segundo, otras ocho. Todas muy divertidas.

Y a eso se suma algo que por ahora es solo una sensación, pero que cada vez me parece más cierto y concreto, además de paradógico: cuanto más difíciles las vías, más claras son las secuencias y más difícil es perderse o hacer pasos equivocados. Eso, simplemente, por la falta de opciones: o encontrás la toma que es o no hay nada. Un claro caso de “menos es más”.

Cuatro pares de zapatillas de escalada, algunas opiniones

image

De izquierda a derecha, por orden de llegada a mis pies, cuatro pares de zapatillas de escalada que conservo y un resumen sobre qué tal me ha ido con ellas:

Teknia (modelo desconocido)

Estas son de fabricación argentina, las compré en Buenos Aires y son muy razonables como par cómodo, para todo el día. Las usaba con medias (calcetines, para los amigos de España). No son técnicas y la suela me aguantó bastante, pero como se ve en la foto, ya están agujereadas en las puntas. Las uso para escalar en vías de deep water soloing, por si me caigo al agua, así no se me mojan las que uso ahora. No sé bien qué tal los modelos nuevos de Teknia, si alguien sabe algo, por favor, cuénteme.

¿Recomendables? No creo que tengan este modelo aún, pero si siguen siendo relativamente económicas y son para un principiante, diría que sí. Pero, repito, no sé mucho de los modelos nuevos.

Red Chili Spirit

Son de la gama Performance de la marca. Para mí siempre fueron pies de gato para todo el día y no realmente muy técnicos. Siempre fueron muy cómodos, eso sí. También los usaba con medias. El problema con Red Chili es que la goma dura poco. De hecho, estos los mandé a resolar, pero me di cuenta que con las ofertas que hay todo el tiempo dando vueltas por la web, no vale la pena resolar zapas. Ahora los uso para prestarle a alguien viene a escalar y no tiene zapatillas.

¿Recomendables? Si están baratas, para principiantes, puede ser. Pero como la goma dura poco…

Red Chili Habanero

Con estas me arriesgué, porque las compré online, directo de rockrun.com, que suele tener muy bunas ofertas, sin probármelas. Me quedaron como un guante y tenían buena adherencia, eran cómodas en todo tipo de roca y posiciones. Fueron las primeras que usé sin medias. Ahí apareció una de las desventajas: como las zapas son de cuero sintético tomaron feo olor. Pero lo peor fue que repitieron el problema de las otras Red Chili: la goma duró poco y nada. OK, algo de culpa tendré yo por no escalar prolijamente, pero la duración me resultó extremadamente breve y otra gente me ha dicho que sintió lo mismo con esta marca de zapas.

¿Recomendables? Son muy cómodas. Y si escalás con suma delicadeza, puede que la goma aguante. Pero si escalás como yo, con algo más de desesperación cuando tocan movimientos difíciles, puede que te duren muy poco.

Scarpa Force

Cuando a las Habanero se les agotó la vida útil, otra vez volví a comprar online, sin probarme. Y otra vez tuve suerte. Conseguí bastante baratas unas Scarpa Force (hace poco el fabricante las reemplazó con el modelo Scarpa Force X). Son las primeras zapas con velcro que tengo. Eso es bastante cómodo, la verdad, pero no es lo principal. Lo mejor es que son súper cómodas, aunque las uso sin medias (hay menos problemas de aromas, porque son de cuero natural) y son bien justas. Y se escala muy bien en ellas. Además, hasta ahora, la goma ha soportado muy bien mi alto nivel de maltrato. Definitivamente, las que más me convencen de todas las que he usado. Espero conseguir algún par del modelo viejo, barato aún en rebajas online, para ya tenerlo guardado como reemplazante del actual.

¿Recomendables? Totalmente. Siempre y cuando sean cómodas para tus pies.

Una nota sobre comodidad

Hablo de la comodidad y aunque es sabido no puedo dejar de recordar que eso va en el pie de cada uno. En Reino Unido, por ejemplo, son muy populares y tienen muchas recomendaciones las zapas de escalada de Five Ten (yo tengo zapas de andar de ellos y son geniales), pero no hay caso, a mí me van mal; me son incómodas, me sobra zapa donde no debería, me hacen doler innecesariamente. Y la verdad es que si el dolor es intolerable, para mí hay algo mal en un pie de gato, a mí no me sirve. Un poco de dolor después de un rato puestas y usándolas, sí, pero dolor intolerable desde el minuto que las calzo, ¡no!

Escalada en Cerdeña, una breve experiencia en Cala Fighera

A principios de abril viajé por una semana a la isla italiana de Cerdeña, en el Mediterráneo, al sur de Córcega y al oeste de Italia continental.

Sabía que era un destino feliz para la escalada deportiva, así que aunque era un viaje de pareja y familiar, llevé equipo para mí y para quien consiguiera que escalara conmigo.
Después de ir y venir con algunos contactos, encontré con quien escalar. Eran novatos, así que fue más bien una experiencia de instrucción que de intentar vías desafiantes. Y como me dijo un amigo más tarde: “¿Habrías preferido juntarte con uno que hace vías 8b?”

Además, enseñar es satisfactorio, y aunque todas las vías que escalé fueron muy fáciles (me daba seguro gente que recién estaba aprendiendo a hacerlo), hice todas de primero y pude ejercitar la tarea de supervisión y de ver a otros aprender.

Tampoco tuve la oportunidad de probar la roca en muchos lugares de la isla. Escalé sólo en Cagliari, un día entero y luego una mañana, en la zona de Cala Fighera.

La fantástica vista desde una de las paredes de Cala Fighera (Foto: André Freire)

La fantástica vista desde una de las paredes de Cala Fighera (Foto: André Freire)

En Cala Fighera hay tres o cuatro sectores, de los que probé dos de acantilados de caliza sobre el mar (con unas vistas preciosas).

Primero fui a Babbo Natale, una zona de escuela, con vías entre 3+ y 5+. Hice casi todas allí, fáciles y placenteras (hay cinco o seis vías en esa pared). Son buenas para enseñar.

Eso fue el primer día, en que también hice un par de vías de la zona de Giardini Sospesi Sull’Acqua, justo en el lado opuesto de la cala.

Allí hay algunas vías de mayor dificultad, pero no hice nada más que 5+. Cierto que alguna se sintió más como 6a o 6a+. Los conocedores de la zona dicen que como varias de las líneas se abrieron en los 80, los grados de dificultad son de esa época; o sea: más duros.

De hecho tuve que descansar en alguna express en un par de vías y una no la pude terminar. (Si hubiera estado con algún compañero de cordada conocido, habría intentado el movimiento que me dejó varado a mitad de vía, pero con principiantes en el otro lado de la cuerda no me atreví.)

La roca de Giardini Sospesi Sull’Acqua, con más de 20 vías (Foto: André Freire)

La roca de Giardini Sospesi Sull’Acqua, con más de 20 vías (Foto: André Freire)

Sin lugar a dudas la mejor de las líneas que hice fue Prima del Duemila (grado 5), con un trazado un poco en diagonal, con movimientos súper disfrutables y unas vistas geniales, bien expuesta, terminando sobre una gran caverna extraplomada.

Hasta aquí, lo escalado. Luego está lo que ví, y que me dejó con muchas ganas de volver por más.

En una de las vías de de Giardini Sospesi Sull’Acqua (Foto: André Freire)

En una de las vías de de Giardini Sospesi Sull’Acqua (Foto: André Freire)

Fuimos con Gema a hacer un recorrido de dos días al centro-este de la isla. Es una región espectacular, con cerros, colinas, quebrados, cavernas, paredes de granito, de caliza, de todo.

Dormimos en Cala Gonone, que es uno de los puntos estratégicos para escalar en Cerdeña. No es de extrañar. Se llega cruzando unos cerros que descienden directo en picado al mar, a una zona de playas hermosas, rodeadas de roca, llenas de vías para escalar.

También se puede escalar muchísimo acercándose unos kilómetros hacia el centro de la isla, donde hay opciones para todos los gustos: vías fáciles y duras de deportiva, trad, de varios largos, cavernas, y hasta alguna que otra cima.

Eso sí, todo toca hacerlo en coche. Creo que da bien para un viaje de 3 a 5 días (aunque en toda la isla hay zonas de escalada y uno podría pasarse meses allí). Cerdeña tiene tres aeropuertos: en Cagliari, Olbia y Alguer.

Descendiendo tras completar la vía Prima del Duemila (Foto: André Freire)

Descendiendo tras completar la vía Prima del Duemila (Foto: André Freire)

Para ir a Cala Gonone el que más conviene es Olbia, pero Cagliari también está bien. Se puede alquilar un coche allí y -dependiendo de la ruta que se use y las paradas que se hagan- manejar por 2 a 5 horas hasta la Cala, donde hay opciones de alojamiento que van desde el camping, hasta hoteles cuatro estrellas.

La comida es excelente en toda la isla, aunque los precios están por encima de los de Italia continental, en general.

Y los que saben recomiendan no ir en pleno verano, porque se limitan las posibilidades de escalada, por el calor.

Hay una guía completísima de escalada en Cerdeña, se llama Pietra di Luna y se consigue en italiano e inglés.

También está la gente de la sección Cagliari del Club Alpino Italiano, a quien se puede consultar si se planea un viaje hacia la isla. O me pueden contactar vía Twitter: @natalio.