Camino de Santiago: final de viaje (22/8/2012)

Los últimos kilómetros caminados.

***

La Isla ha sido nuestro punto final en el camino, tras 143 kilómetros de caminata. Siempre supimos que no llegaríamos a Santiago (cuanto mucho hasta Oviedo, pocas etapas más adelante). Pero providencialmente, un par de días atrás, nos llamó la hermana de Gema, diciendo que andaba por la zona y nos ofrecía llevarnos de regreso en coche.

Nos pasó a buscar hoy por La Isla, fuimos a visitar la preciosa playa de Cuevas del Mar, donde hace unos años había visto unas vías de escalada, y esta vez muchas más (¡qué bueno!); luego a almorzar a un buen lugar en Llanes (rico, rico) y finalmente de regreso.

Hacer el Camino fue una experiencia excelente, hasta adictiva. Fue difícil dejarlo. Es purificador no moverse de ninguna otra manera que con los propios pies ni consumir información en forma adictiva. La verdad es que al “volver a la civilización” sentí que realmente en esos días no había pasado nada importante, que no me había perdido de nada. Además, con Gema funcionamos súper bien como equipo, complementándonos muy muy bien.

Hay algo primordial, y el cuerpo y el alma lo saben, en caminar de un lugar a otro, en ir cargando lo que se necesita (y nada más) y ver que en realidad parece que no hace falta más. Y hablando de lo cargado, al inicio del viaje dije que iba a ver cómo me iba con la elección de mochila y relleno, etc.

Acá un balance, para quienes les sirva la experiencia ajena. La mochila estuvo bien, ahora la quiero ver en acción en escalada y montañismo. Nunca le puse las piernas a los pantalones desmontables, sólo usé pantalones cortos. Tenía dos, pero creo que con los desmontables solos habría sido suficiente (la malla podía servir de opción si necesitaba que se me sequen). Llevé abrigo de más, pero la verdad es que no llovió ni hizo nada de frío porque hubo ola de calor.

En realidad, no era de más si el tiempo hubiera sido más clásico del norte de España. Llevé una vara de caminar pero no la usé ni una vez, aunque todo el mundo usaba, así que creo que hay que llevar.

La mención especial va para las zapatillas: un golazo. No me molestaron los pies ni tuve casi esos tipicos dolorcitos musculares y de articulaciones. Va foto homenaje de ellas, ¡gracias por no sacarme ampollas (ni una)!

Y por sobre todo, más que nada, gracias a Gema por organizarlo y hacerlo una experiencia tan placentera y enriquecedora.

 

Un pensamiento en “Camino de Santiago: final de viaje (22/8/2012)

  1. Qué sorpresa ese agradecimiento inmerecido. Gracias al que me aguantó fatigada, con gastroenteritis, muerta de calor, parloteando de otros caminos y de tantas cosas… en definitiva, a quién ha cambiado mi idea de Camino.

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