Camino de Santiago: cuarta etapa (16/08/2012)

Antes de la cuarta etapa, vino la tercera. Imperdible.

***

Desayunamos con todos en el albergue de San Vicente, el segundo en servir esa comida después del de Boo. Estuvo rico. Y sí, la alemana fue la que encendió la luz por la mañana en la habitación. Sin preguntar. Se lo volví a agradecer en silencio. Al final y hasta tiene razón la mujer.

El camino hacia Colombres, nuestra siguiente parada, fue lindo, a pesar de que hubo mucho asfalto. Al menos hubo un tramo de sendero en un monte.

Las cosas del cuerpo: ayer -tercer día de caminata- yo andaba más bien cansado, pero Gema estaba con fuerzas; hoy yo estaba impecable, hasta me tiré corriendo un tramo de la última cuesta, y cantando luego, pero Gema estaba bastante agotada, me miraba con ojos de vaca triste. Vaya uno a saber por qué.

A lo mejor el café, que yo siempre pensé que no me hacía nada, sí tiene un efecto sobre mí; y uno nada desdeñable. Gema está convencida. Ya empiezo a sentir que este viaje se puede convertir en un experimento sobre las propiedades de esa bebida.

Además del café que solemos tomar en las paradas de media mañana no puedo dejar de mencionar las mini siestas que me echo apoyando la cabeza sobre la mesa del bar. Son un tónico, y eso que a veces duran menos de 5 minutos; de hecho, no creo que nunca hayan durado más. Quién creería que tan poco dormir pueda hacer tanto bien.

En Colombres no paramos en un albergue, sino en el polideportivo del pueblo, que generosamente lo ofrece para los peregrinos a 3 euros la noche. Atrás tiene la pileta municipal, con entrada a 2 euros, que por supuesto aprovechamos.

Todos los peregrinos dormimos en el suelo de la cancha multiuso, sobre colchonetas y catres, realmente agradecidos a la gente de Colombres. Y nada agradecidos al hombre que rugió (decir roncar es quitarle mérito al gaitero humano) toda la noche.

Colombres tiene varias de las llamadas “casas de indianos”, que son de españoles que se hicieron la América a fines del siglo XIX y principios del XX y volvieron a su tierra a hacer alarde, sobre todo arquitectónico.

Pero me dicen que más tiene Llanes, nuestro siguiente destino.

***

Ahora sí, Llanes.

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